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Magia al Aire Libre
Por Phil Hine

Los Pathworkings y las Visualizaciones Dirigidas son una forma muy popular de magia. ¿Pero has alguna vez notado que cuándo estás siendo guiado por un camino a través de un bosque sagrado nunca has pisado mierda de vaca? ¿De que cuando te sientas al lado de un manantial sagrado para oír la sabiduría de algún guía del plano interior, nunca has sido asediado por hormigas o avispas? Éste es un ejemplo de lo que considero es la tendencia de idealización de la Naturaleza propia de la Magia y el Paganismo contemporáneos. Es tan insidioso de que no tendemos a notarlo. Esto me da la sensación de que aunque hay mucho escrito acerca de los elementos, las hadas, los espíritus y los lugares sagrados, a menudo vemos la Naturaleza a través de gafas rosadas - y las facetas sucias, incómodas y en ocasiones categóricamente peligrosas de la Naturaleza se omiten - o al menos se ignoran. De algún modo, esto es comprensible. Muchos de nosotros vivimos en centros urbanos y el deseo de librarnos de ellos y experimentar la Naturaleza directamente es muy fuerte. No obstante al mismo tiempo, es fácil de subestimar el poder de la Naturaleza. Crecí en un pueblo costero donde el poder estupendo del mar me golpeó violentamente a una edad temprana. Un recuerdo que nunca me abandonará es cuando fuí llevado a ver un barco de pesca que había sido literalmente arrojado encima del rompeolas durante una tormenta. Aprendí a nadar en el mar, y pensaba que lo podía dominar hasta que casi me mata un par de veces, y no era inusual que cada vacación estuviese marcada por un par de muertes de veraneantes que hicieron caso omiso a cuán caprichoso el mar puede llegar a ser. Y esto, siento que es cierto cada ocasión que vagamos en tierra salvaje. Un par de años atrás, en una simple expedición alrededor de las colinas al pie de una montaña de Snowdonia guiada por dos montañeros experimentados se convirtió repentinamente para mí en una experiencia entre la vida y la muerte. En los yermos, cualquier cosa podría ocurrir, y en mi experiencia, esto es muy cierto, en particular cuando uno piensa que está a salvo. La seguridad misma puede ser un asunto complicado, en particular cuando hacemos magia con otras personas y cuándo salimos al aire libre. En mi experiencia, hasta en visualizaciones dirigidas en las que uno se "imagina" estar al aire libre puede tener resultados imprevisibles. A mitad de los 80s estuve entrenando como Ergoterapeuta y trabajando en un hospital psiquiátrico en York. Participaba en una sesión de terapia en grupo donde el coordinador usaba la visualización dirigida para ayudar a los miembros del grupo a explorar sus sentimientos de estar con otras personas. Parte del viaje involucraba que el grupo discurriera por un bosque hasta que no pudieran verse unos con otros por causa de los árboles. Repentinamente, uno de los participantes saltó fuera de su silla y salió disparando del cuarto. Le seguí para averiguar cuál era el problema. Resultó que la última vez esta persona estuvo en un bosque, fue durante la retirada británica de Francia justo antes de Dunkirk. Él se había separado de su unidad, pero podía oír sus gritos cuando fueron acorralados y acribillados por el enemigo. Un ejemplo extremo quizás, pero algo que vale la pena tener en mente.

Regresando a la magia, nunca me he sentido cómodo haciendo rituales ‘formales’ al aire libre. Los rituales en los que uno se siente confortable dentro de un templo, el sótano o el cuarto de huéspedes simplemente parecen hallarse fuera de lugar en medio de un claro silvestre. Todo eso acerca de abrir un círculo o desterrar - lo cuál se trata básicamente de establecer límites, simplemente se siente francamente mal. A menudo he considerado que hay una tendencia, en particular entre los magos modernos, de tomar un ritual que generalmente se realiza bajo techo y realizarlo al aire libre sin pensar que el aire libre podría requerirse un método diferente e incluir algún respeto básico del espacio diferente al que uno se a trasladado. A veces esto ha conducido a algunas situaciones ridículas. Unos cuantos años atrás, mientras estaba haciendo un seminario enfocado a una especialidad de tres días en Austria, asistí a una sesión, en dónde recibimos instrucciones de visualizar el estar en un bosque. ¡Nada mal con esto en sí, excepto que la sede en la que estábamos era un castillo de ex-Caballeros Templarios que estaba rodeado por cerca de 60700 metros cuadrados de puro bosque! En otra ocasión, estaba a la intemperie con un grupo y uno de los ritos que habían sido decididos de antemano trataba de que las personas se escondieran detrás de los árboles y arbustos - el problema era de que no había ni lo uno ni lo otro. Así que en lugar de cancelar el rito, este siguió adelante y recuerdo sentirme algo desconcertado por todo ello. Retrospectivamente, veo esto como un ejemplo de un grupo imponiendo sus ideas preconcebidas por sobre el espacio al aire libre, en vez de intentar trabajar apropiadamente con él.

Algunos años atrás, un amigo y yo decidimos entrar en las profundidades de uno los mayores parques en Leeds a ver si podíamos establecer contacto con los espíritus locales del lugar - el genio loci, si lo quieres llamar así. En vez de tomar la ruta mágica establecida - de hacer alguna clase de ritual, simplemente entramos en el bosque y encontramos un lugar por un arroyo y nos sentamos en silencio, tratando de extender nuestras percepciones para sentir algún contacto, no importa cuán perceptible. Después de algunas horas, ambos comenzamos a percibir algo que intentaba establecer contacto con nosotros. Gradualmente, comenzamos a percibir una forma - enorme y musgosa - no un elemental del agua ni un elemental de la tierra tampoco un espíritu del árbol - (estos son términos, después de todo, que imponemos sobre el mundo) - sino algo que era una encapsulación del lugar donde estábamos. El contacto fue fugaz, cauteloso, pero abrumadoramente único de tristeza y nostalgia - algo que ambos encontramos difícil de expresar con palabras a pesar de que nos tocó tan profundamente. Ésta para mí fue una experiencia importante que me mostraba el valor de despojarme de las reglas, por así decirlo, y aprender a confiar en los sentimientos con respeto al contactos con los espíritus.

La forma en la cual vemos a los espíritus es en sí un asunto clave. Hay mucho escrito acerca de ‘ los espíritus de naturaleza ’ - elementales, devas, hadas, etc. pero estos son a menudo elaborados para que mostrarse agradables o al menos controlables o amenos al conectarse con nosotros. Hay dos cuestiones en esto. Una es que mientras que los paganos modernos han aceptado los espíritus de la Naturaleza, para mi hay un bloqueo para aceptar que podrían haber otras clases de espíritus - como los espíritus traviesos que acechan alrededor de los conectores eléctricos, los vengativos que esconden tus llaves de la casa o los espíritus que se mueven erráticamente en la clandestinidad de la noche. Caminamos en el bosque, ansiando conocer dríadas o hadas, ¿ pero desearíamos encontrar a un gnomo en los barrios pobres de nuestra ciudad? Aprendemos a tomar contacto con el genio loci de los espacios al aire libre pero quizá no dándole bastante atención a las ‘ almas ’ de las ciudades donde vivimos, los cuales son igualmente dignos de nuestra atención. El otro punto es el de creer que todos los espíritus de la naturaleza son "buenos". Mi experiencia es que, muchos de los espíritus de la Naturaleza son francamente coléricos. Enojados por lo que los humanos han hecho a sus lugares. Enojados por nuestra invasión irreflexiva de sus espacios. Realmente enfadados por la forma en que son tratados, ignorados por tanto tiempo, o hasta a veces, ‘ invitados ’ por los paganos y los magos a espacios que ya son su dominio, muchas gracias! Al igual que nosotros, algunos son buenos, algúnos no lo son, y te harán muy claramente saber, llegado el caso, cómo sienten.

Habiendo discurseado todo esto, hallo que no quiero ofrecer alguna receta de cómo uno de debería sentir al realizar magia al aire libre, excepto quizás decir esto. Se resume en respeto. Si, como paganos que decimos que respetamos la tierra y sus habitantes, tenemos que actuar con esa premisa a cada instante. Esto requiere, para mí, olvidar mucho del conocimiento aprendido en los libros acerca de los espíritus, los lugares sagrados, etc ., He acumulado conocimiento durante muchos años y experimentando la Naturaleza tal como es, en lugar de cómo quizás me gustaría que sea. Reconociendo de que cada vez que salgo a la naturaleza con algún objetivo mágico en mente, me estoy moviendo en el territorio de alguien para el cual lo que quiero hacer no es necesariamente importante y estar listo a ser advertido de que más bien lo haga en algún otro sitio. Ser consciente de que un lugar que se sintió acogedor durante el día puede categóricamente ser prohibitivo en plena noche, y que cualquier cosa que piense de mí mismo como un mago ‘ experimentado ’ o experto, podría serle de ninguna importancia a ellos.

Traducido por Kaosmos


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