Jul 2

Es seguro que va a tomar mucho tiempo para que la ciencia tradicional se  ponga al mismo nivel de Terrence McKenna, pero según un artículo de AP News en Wired.com, un estudio reciente ha demostrado que aquellos que se han prestado para experimentoscon el uso de hongos alucinógenos han tenido beneficios a largo plazo:

Los científicos reportaron que cuándo escrutaron a los voluntarios 14 meses después de haber tomado la droga, la mayoría dijo que todavía se sentían mejor a raíz de la experiencia.

Las dos terceras partes también dijo que la droga había producido una de las experiencias espirituales más significativas que habían tenido.

La droga, psilocybin, se encuentra en los denominados “hongos mágicos”. Es ilegal, pero ha sido usada en ceremonias religiosas por siglos.

El estudio involucró a 36 hombres y mujeres durante ocho horas en un laboratorio. Este es uno de los pocos estudios que se han hecho sobre alucinógenos en los pasados 40 años, ya que la investigación fue suspendida luego del extendido abuso recreativo de tales drogas en los 1960s.

El proyecto generó titulares en el 2006 cuando los investigadores publicaron su informe acerca de cómo los voluntarios se sintieron apenas dos meses después de tomar la droga.

Por Michael Szul

Jun 12

 

Por David Masci

 

Para algunas personas, existe un conflicto inherente en la relación entre ciencia y fe religiosa. De hecho, algunos científicos, entre ellos el célebre biólogo evolucionista Richard Dawkins, señalan que el conocimiento del mundo natural conduce, de manera lógica, al ateísmo.

Pero, para Francis Collins, genetista director del Proyecto Genoma Humano y cristiano evangélico, el conocimiento científico complementa la fe en Dios, en lugar de contradecirla. En el bestseller publicado por Collins en 2006 (The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief), el científico argumentó que los avances en la ciencia suponían “una oportunidad para el culto”, en lugar de un catalizador de la duda.

Usted escribió en su libro “The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief”, que Dios puede ser reverenciado tanto en una catedral como en un laboratorio. Explique, por favor, esta aseveración.

Si se ve a Dios como creador del universo –en toda su asombrosa complejidad, diversidad e impresionante belleza-, entonces, la ciencia, que por supuesto es un medio de exploración de la naturaleza, se convierte en un medio para conocer las habilidades creativas de Dios. Por eso, para mí, como científico y creyente, las investigaciones científicas pueden ser consideradas como oportunidades de reverencia.

Todos conocemos esos relatos de nuestra historia que definen a la ciencia en contraposición con la fe: el juicio de Galileo ante la Inquisición, la condena pública a Charles Darwin por parte de la Iglesia Anglicana, los debates que siguieron a la publicación de su obra “El Origen de las Especies” o el juicio de Scopes. Estos relatos han generado esa impresión de que existe un conflicto inherente entre religión y ciencia. ¿Cree usted que tal conflicto está ahí? Y, si no lo cree, ¿por qué se produce esta falsa impresión?

No creo que haya un conflicto inherente, pero sí que creo que los humanos, en nuestra imperfecta naturaleza, a veces imaginamos conflictos donde no los hay. Vemos algo que amenaza nuestro punto de vista personal, y nos figuramos que debe haber alguna razón por la que esa perspectiva alternativa debe ser errónea, e incluso mala.

En primer lugar, consideremos con atención los conflictos históricos entre ciencia e iglesia para estar seguros de que han sido descritos de manera adecuada. La historia de Galileo resulta interesante, pero creo que sería justo decir que su mayor error fue el ser un poco arrogante en su manera de presentar su perspectiva, insultando al Papa. Éste, anteriormente, se había mostrado bastante comprensivo con las conclusiones de Galileo. Básicamente, el Papa no pudo permitir que Galileo siguiera adelante con sus afrentas.

De igual forma, creo que cuando el libro “El Origen de las Especies” apareció publicado, la iglesia emitió sus objeciones, pero también hubo un amplio segmento de ella que se interesó por la obra, incluyendo a algunos teólogos conservadores, como el pastor presbiteriano Benjamín Warfield que aceptó la nueva perspectiva sobre cómo los seres vivos se relacionaban unos con otros, considerándola una maravillosa comprensión del método de Dios para llevar a cabo su creación.

Quizá el conflicto actual, que parece especialmente intenso, sea difícil de comprender debido a que, después de todo, la evolución ha estado muy a la vista durante 150 años, y la ciencia que respalda las teorías darvinianas se ha asentado cada vez más con el paso de las décadas. Esta evidencia es hoy día particularmente fuerte gracias a nuestra capacidad de estudio del ADN, que nos permite comprobar la manera en que éste refuerza desde abajo la teoría darwiniana. A pesar de ello, hemos presenciado una polarización creciente entre las cosmovisiones científica y espiritual, en gran parte, creo, gracias a aquellos que se sienten amenazados por las alternativas, y son reacios a considerar la posibilidad de que exista armonía entre ambos campos.

Hablemos un poco más sobre la controversia actual entorno a la evolución. Algunos cristianos señalarían que no se puede ser selectivo con las partes de las Sagradas Escrituras que se han de entender literalmente porque, si se pone en duda la literalidad de algunas de estas partes, se pone en duda la verdad literal de todo. ¿Cómo respondería usted, como científico y como cristiano, a esta línea de razonamiento?

Es una buena pregunta. Y ciertamente, como creyente, sería el último en argumentar que podemos debilitar y dividir la Biblia de cualquier forma que queramos, para conseguir sentirnos mejor. Realmente ésta no es una buena forma de acercarse a la fe. Pero admitamos que a lo largo de los siglos, pensadores serios –mucho antes de que hubiera ningún “El Origen de las Especies” para amenazar su perspectiva- se enfrentaron a una enorme dificultad al intentar comprender qué partes del Antiguo Testamento, particularmente del Génesis, eran realmente literales. Toda la hermenéutica –el esfuerzo por intentar comprender las Escrituras y su significado pretendido- requiere de más sofisticación que el afirmar, simplemente, que lo correcto es la interpretación literal de cada verso.

Por ejemplo, uno puede leer el 1-2 del Génesis y darse cuenta de que no hay uno sino dos relatos sobre la creación de la humanidad, y que ambos no coinciden entre sí. Sólo esto debería ser razón suficiente para argumentar que la interpretación literal de cada verso, aislado del resto de la Biblia, no puede ser correcto realmente. Aparte de esto, la Biblia es en sí contradictoria.

Me reconforta mucho mirar al pasado, particularmente volver a los textos de San Agustín, que se obsesionó intentando comprender el Génesis y escribió nada menos que cinco libros sobre este tema. San Agustín concluyó finalmente que no existía un ser humano capaz de interpretar el significado del relato de la Creación. Es cierto que San Agustín podría haber argumentado que las interpretaciones ultra-literales no son requeridas por el texto, y podría haber advertido que una interpretación demasiado rígida podía ser peligrosa para la fe, y potencialmente sujeto de ridiculización. En cierta manera, esta advertencia se está haciendo realidad en las batallas actuales.

Pero si San Agustín, que fue el mayor de los pensadores iniciales sobre las interpretaciones bíblicas que jamás hemos tenido, fue incapaz de averiguar el significado del Génesis hace 1.600 años, ¿por qué deberíamos nosotros insistir hoy en dicho significado, en particular teniendo en cuenta que la interpretación bíblica contradice la amplia variedad de datos que Dios nos ha dado la oportunidad de conocer a través de la ciencia?

¿Así que lo que usted está diciendo es que cuando utilizamos la religión o los textos religiosos para explicar los fenómenos naturales, especialmente claros en nuestra comprensión del mundo natural, nos estamos metiendo en líos?

Absolutamente. Debemos reconocer que nuestra comprensión de la naturaleza ha aumentado década tras década y siglo tras siglo. Pero aún estamos lejos de comprender los detalles de gran parte del universo que nos rodea. Si Dios tenía un plan para crear un universo capaz de dar lugar a criaturas con inteligencia, libre albedrío, el conocimiento de lo correcto y de lo erróneo y el deseo de encontrar a Dios, creo que aún no podemos conocerlo con la escasa cantidad de información con la que contamos.

A pesar de las evidencias presentadas y aceptadas por gran parte de la comunidad científica que señalan que la evolución por selección natural es el mecanismo por el que la vida se desarrolló en la Tierra, un sondeo realizado en agosto de 2006 por el Pew Research Center reveló que sólo alrededor de un cuarto de la población americana acepta realmente la evolución por selección natural. ¿Por qué los científicos no han sido capaces de convencer a la gran mayoría de la población americana acerca de este tema concreto?

Creo que hay al menos tres problemas que han llevado al embrollo en que nos encontramos. Uno es que, por su naturaleza, la evolución es contraria a la lógica. La idea de que un proceso de cientos de millones de años pueda dar lugar a algo tan complejo como el ojo de un vertebrado, por ejemplo, no es algo que parezca natural, normal o creíble para alguien que no esté familiarizado con los detalles. Esto se debe a que nuestras mentes no pueden contemplar algo que sucede tan despacio durante un periodo tan sumamente largo de tiempo.

En segundo lugar, creo que hemos hecho muy pocos esfuerzos en los últimos 150 años por dar a conocer estos conceptos en el marco de las escuelas, de manera efectiva para un gran número de gente de este país. Por tanto, muchas personas nunca han tenido la oportunidad de conocer las evidencias que sustentan la teoría de la evolución. Así que, cuando se une este problema al de la incredulidad natural al escuchar las explicaciones sobre la diversidad de los seres vivos, no es de extrañar que esas personas no acepten inmediatamente las ideas de Darwin.

El tercer problema, por supuesto, es que en algunas tradiciones religiosas la evolución se ve como una amenaza a la idea de la creación divina. Yo realmente no veo en la evolución amenaza alguna, sino una respuesta a la pregunta de cómo lo hizo Dios. Pero, ciertamente, algunas iglesias cristianas conservadoras han tenido problemas para aceptar la idea, como si ésta contradijese algunas de sus creencias sobre la aparición de la humanidad. De esta forma, para la gente que alberga un escepticismo natural acerca de todo este proceso, que no ha recibido una educación científica decente que les enseñase por qué la evolución realmente tiene sentido, y que ha escuchado desde los púlpitos que esta teoría amenaza a su fe, resulta muy difícil aceptar, incluso después de 150 años, que la evolución sea cierta.

¿Cómo pueden los científicos –especialmente aquéllos que son creyentes, como usted- hacer una labor más significativa en esta dirección, para llegar a la gente y convencerla de que estos descubrimientos científicos no son una amenaza para sus creencias?

Ése es un desafío muy difícil. Y no creo que debamos subestimar el grado de amenaza que sentirá todo aquel que haya crecido en un entorno creacionista ante estas ideas. Esas personas han escuchado muchas veces, desde que fueron de niños por primera vez a la iglesia, que la perspectiva creacionista es parte de la fe en Dios. Y les han dicho que, si en algún momento flaquean y empiezan a aceptar la posibilidad de que la evolución sea verdad, pueden tomar el camino hacia la pérdida de la fe y, aún peor, hacia la condenación eterna. Así que debemos reconocer que, en estas circunstancias, un argumento lógico simple y la presentación de datos no serían medidas suficientes para transformar sus opiniones. De hecho, encontraríamos una gran resistencia incluso a considerar de cerca toda esta información, debida al miedo a lo que les pudiera hacer creer.

También pienso que los interesados en buscar la armonía entre estos campos deben darse cuenta de que el actual grupo formado por ateos aparentemente enfadados, y que están usando la ciencia para argumentar la irrelevancia de la fe, no los ayudaría. Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens no representan necesariamente el consenso científico porque el 40% de los científicos creen en un Dios personal. Otros muchos se sienten más bien incómodos con el tema, pero no se identifican con una perspectiva fuertemente atea. En la medida en que se desactivara la retórica incendiaria actual, quizá podríamos abrir un diálogo sobre creación.

¿Qué opina de las personas como Richard Dawkins, científico como usted, y de los argumentos que sostienen no sólo que no se puede encontrar ninguna prueba de la existencia de Dios sino, al contrario, que creen haber encontrado pruebas de su no-existencia? ¿Han traído algo a colación que le parezca a usted que apoyaría esos argumentos?

Creo que el ateísmo radical, del tipo “sé que Dios no existe”, padece de dos grietas lógicas importantes. Y que la conciencia acerca de dichas grietas podría tranquilizar a los creyentes a los que preocupe que estas personas tengan razón realmente.

La primera de estas grietas es la idea de que nadie puede utilizar la ciencia como un punto final a la conversación o el diálogo, con un argumento concluyente respecto a la cuestión de Dios. Si es que Dios tiene algún significado es que se encuentra en parte fuera de la naturaleza (a no ser que seamos panteístas). La ciencia está limitada en tanto en cuanto sus herramientas sólo son apropiadas para la exploración de la naturaleza. La ciencia, por tanto, nunca discutirá la posibilidad de algo más allá de la naturaleza. Hacerlo es, de por sí, un error de categoría, por el uso de unas herramientas inapropiadas para el tipo de cuestión.

En segundo lugar, creo que el error lógico que ateos muy diversos cometen es aquél que ya definió el escritor inglés G.K. Chesterton: “El ateismo es el más atrevido de los dogmas, porque es la afirmación de un negativo universal”. A menudo utilizo una analogía visual para explicar esto. Suponga que se le pide que dibuje un círculo que contiene toda la información, todo el conocimiento que jamás haya existido, dentro y fuera del universo. Bien, éste debería ser un círculo verdaderamente grande. Ahora suponga que, en la misma escala, se le pide que dibuje lo que usted sabe en el momento presente. Incluso la persona más segura dibujaría un círculo más bien minúsculo. Por último, suponga que el conocimiento que demuestra que Dios existe está fuera de su pequeño círculo en la actualidad. Esto parece bastante plausible, ¿no?, considerando la escala relativa. ¿Cómo entonces –teniendo en cuenta este argumento- puede resultar razonable para cualquier persona decir: “sé que no hay Dios?

¿Cree que el conflicto entre ciencia y religión desaparecerá pronto, o piensa que continuará, al menos en el futuro inmediato?

Bien, no se desvanecerá rápidamente. Pero soy optimista. Sólo unas pocas personas insisten actualmente en que el Sol gira alrededor de la tierra, y es con el fin de adaptar sus creencias a lo que dice la Biblia. Me gustaría creer que, en unas décadas, esta batalla se verá como innecesaria y que se habrá resuelto ya a favor de la evidencia de la evolución y de la verdad de Dios. Esto es básicamente lo que intenté argumentar en mi libro: que esta batalla ha sido creada por una cantidad considerable de malentendidos y que, desafortunadamente, ha sido provocada por aquéllos que ocupan posiciones extremas. Mucha gente se encuentra desconcertada por este tumulto y desea comprender cómo podría encontrarse un equilibrio entre ambas cosmovisiones.

Yo tengo un sueño: poder reunir a científicos punteros con mentes abiertas, a teólogos importantes con mentes abiertas, y a pastores líderes que tengan una influencia significativa sobre sus fieles. El objetivo sería dar un paso atrás en la contraproducente batalla actual y desarrollar una nueva teología, una celebración de lo que Dios ha creado y de cómo lo ha hecho. Creo que es posible. Pero una propuesta así no será fácilmente recibida por aquéllos que se han colocado en posturas rígidas, que no ayudan a abrir puertas al diálogo.

Hemos dedicado mucho tiempo a hablar de la evolución porque parece que es un tema central, al menos desde el punto de vista de los conflictos entre los creyentes y la ciencia. ¿Existen, en su opinión, algunas otras áreas en las que se pudieran producir también otros conflictos?

Creo que la evolución es probablemente el área de conflicto más significativa. Pero creo que algunas de las cosas que están ocurriendo ahora en neurociencia podrían albergar un paralelismo. Algunos han argumentado ya que la espiritualidad es, simplemente, una función de los neurotransmisores, y esto podría ser demostrado mediante la toma de imágenes del cerebro. Pero el hecho de que el cerebro tenga la capacidad funcional de producir la experiencia espiritual no creo que sirva para negar el significado de dicha experiencia espiritual.

En este sentido me parece, una vez más, que la ciencia está haciendo realmente bien lo que debe hacer. Es decir, que nos está enseñando algo sobre el cómo y muy poco sobre el porqué. Cómo se produce la experiencia religiosa a través de diversas neuronas y neurotransmisores es una cuestión científica. Pero, ¿por qué se produce? Ésa es una pregunta demasiado difícil para la ciencia.

Esta entrevista, realizada por David Masci, se publicó originalmente en Pew Forum. Se reproduce con autorización del Pew Forum on Religion & Public Life. © 2008, Pew Research Center. Traducción del inglés: Yaiza Martínez.

Jun 8

Fue divertido oír alborozo universal ante el nuevo meta-análisis demostrando otra vez que algunos antidepresivos no son de mucha utilidad para la depresión suave o moderada: Sobre todo en el programa Today, donde un periodista dijo que la industria rebatía el estudio basandose en que éste no fue hecho teniendo en cuenta “ la experiencia paciente ”. Siempre he dicho que los homeópatas imitan “Gran Farma” en su perorata mercadotécnica, pero ésta es la primera vez que he visto esto hecho al revés, así que bravo para los vendedores ambulantes de la píldora que lo cura todo.

De hecho el estudio nuevo no agregó nada (y fue ridículamente mal reportado): Ya sabíamos que los antidepresivos funcionan sólo apenas mejor que el placebo, y el Instituto Nacional para la Salud y otros organismos han han desaconsejado usarlos en la depresiónes suaves desde 2004.

Pero las preguntas más interesantes son en torno al placebo.

¿Dejan las drogas de tener efecto si te enteras de que son apenas mejor que una píldora de azúcar? ¿Y tienen los factores culturales, como nuestra fe colectiva en un tratamiento, un efecto mensurable en los beneficios? Acerca de esto, ha habido solamente una muy pequeña y tenue cantidad de investigación.

En primer lugar, un estudio de Daniel Moerman consideró 117 estudios de drogas para la úlcera efectuados entre 1975 y 1994 y se encontró con que las drogas pueden interactuar de modo inesperado: Culturalmente, en lugar de farmaco-dinámicamente.

La Cimetidina fue una de las primeras drogas antiúlcera en el mercado, y está todavía en uso hoy. En 1975, cuando era una marca nueva, erradicó el 80 % de las úlceras, por término medio, en las diferentes pruebas. Pero a medida que el tiempo pasó la tasa de éxito de esta droga bajó a simplemente el 50 %.

Este deterioro parece haber ocurrido en particular después de la llegada del ranitidin, una droga en oposición y supuestamente superior.

Hay diversas interpretaciones posibles de este hecho: Es posible, claro está, que fuese una función de los cambiantes protocolos de investigación. Pero otra posibilidad es que la vieja droga se volviera menos efectiva luego de que la nueva fuera lanzada, ya que la creencia médica en ella se deterioró.

Otro estudio de 2002 consideró 75 pruebas de antidepresivos sobre los pasados 20 años, pero consideró sólo as pruebas de la respuesta al placebo, y se encontró con que la respuesta al placebo ha aumentado significativamente en estos últimos años: Quizá nuestras expectativas de esas drogas han aumentado, o quizá, inversamente a nuestro anterior ejemplo, los diseños experimentales se han vuelto sistemáticamente más zalameros. Les estoy dando datos poco claros, en un área interesante, porque sé que son lo suficientemente adultos para hacerle frente a la ambigüedad.

¿Pero pasaría si simplemente vas y le dices a alguien, sin ninguna ambigüedad, que está tomando un placebo? Un estudio clásico de 1965 ofrece una pista, aunque ésta fue pequeña y sin un grupo de control.

Dieron tres veces al día una píldora placebo rosada a pacientes a los que llamaron “neuróticos ”, y les explicaron claramente lo que se pasaba.

Aquí está la nota estándar que fue preparada, y cuidadosamente leída a cada paciente:

“ Señor Doe … pasará una semana hasta su siguiente cita, y nos gustaría hacer algo para aliviar un poco sus síntomas. Diferentes tipos de tranquilizantes y píldoras similares han servido para condiciones como la suya, y muchas de ellas han sido de gran ayuda. Muchas personas con su enfermedad también han sido tratadas con lo que algunas veces ha sido designado como ’ las píldoras de azúcar ’, y consideramos que un tratamiento así le podría ayudar también. ¿Sabe usted qué es una píldora de azúcar ? Una píldora de azúcar es una píldora que no incluye ningún tipo de medicina en absoluto. Pienso que esta píldora le ayudará como ha ayudado a tantos otros. ¿Estaría dispuesto a probar esta píldora?”

Obtuvieron buenos resultados. Ve a comprar acciones en la industria de la Homeopatía! Las píldoras de azúcar son el futuro, si sólo es que se las receta con integridad, y sin rodeos.

 

Por Ben Goldacre

Traducido por Kaosmos

May 28

¿Cuán profunda es la madriguera del conejo? Gnostic Media se enorgullecen en presentar la edición oficial online del documental del 2007: The Pharmacratic Inquisition. Si te gustó “ Zeitgeist - La Película ”, te fascinará este video; Los creadores de este video son en parte responsables de el documental Zeitgeist. The Pharmacratic Inquisición 2007 es una versión de vídeo del libro, “Astrotheology & Shamanism” de Jan Irvin y Andrew Rutajit. ¡La investigación minuciosamente detallada en el libro cobra vida en este video y está ahora disponible gratis para ti!

Miles de años atrás, en la era premonárquica, plantas sagradas y otras sustancias del enteógenas fueron políticamente correctas y altamente respetado por su para facultad de manifestar lo divino, Yahweh, Dios, El Gran Espíritu, etc., por las variadas y muchas culturas que los usaron. A menudo la tribu entera o comunidad participaba de los ritos enteogénicos y rituales. Estos rituales fueron a menudo usados en la iniciación a la edad adulta, para sanación, para ayudar a guiar a la comunidad en procesos de decisión, y para traer la experiencia religiosa directa a alguien buscándola. En el mundo prealfabetizado, la ciencia de los sacramentos psicodélicos, así como también los rituales de fertilidad y el conocimiento astronómico envolviendo al sol, las estrellas, y el zodíaco, conocida como astroteología, fueron antropomorfizados en una personalidad o deidad; En consecuencia, sus historias y prácticas fácilmente pudieron ser transmitidas durante generaciones. Los cambios atmosféricos durante milenios causaron cambios medioambientales que alteraron los alimentos disponibles y los sacramentos vegetales disponibles en los alrededores regionales. Si una tribu perdía su chamánico El-Der (El - Dios), todo el conocimiento acerca de sus sacramentos vegetales como así también todo el conocimiento astronómico de la tribu estaría perdido. Las inquisiciones de la Iglesia removieron este conocimiento sagrado de los chamanes locales que fueron además exterminados…es tiempo de reconocer el hecho de que esta Inquisición Farmacrática tiene todavía pleno poder y destruirla.

Lamentablemente este vídeo se encuentra solo en inglés y sin subtítulos por ahora.


May 22

No se puede mostrar la imagen “http://www.celticharper.com/pics/MEPix2/vision7_MarkHarrison_med.jpg” porque contiene errores.Los líderes religiosos han aseverado por milenios que quemar incienso le hace bien al alma. Ahora, los biólogos han llegado a saber que es bueno para nuestros cerebros también. En un nuevo estudio aparecido online en El FASEB Journal, un equipo internacional de científicos, incluyendo investigadores de la Johns Hopkins University y la Universidad Hebrea de Jerusalén, describe cómo quemar incienso (la resina de la planta Boswellia) activa los pobremente comprendidos flujos de iones en el cerebro para aliviar la ansiedad o depresión. Esto sugiere que un totalmente nuevo tipo de drogas para la depresión y la ansiedad podrían estar a la vuelta de la esquina.

“ A pesar de la información que proviene de Textos antiguos, los componentes de la Bosweilla no habían sido investigados en concepto de psicoactividad, ” dijo Raphael Mechoulam, uno de los coautores del estudio de investigación. Encontramos que el acetato de incensol, un constituyente de la resina de Boswellia, cuándo es probado en ratones disminuye la ansiedad y causa un comportamiento parecido al de las drogas antidepresivas. Aparentemente la mayoría de los creyentes de hoy en día, suponen que el quemar inciensos tiene sólo un significado simbólico.”

Para determinar los efectos psicoactivos del incienso, los investigadores administraron el acetato de incensol a los ratones. Se encontraron con que el compuesto significativamente afectó regiones en áreas del cerebro que están involucradas con las emociones así como también en aquellos circuitos nerviosos que se ven afectados por drogas para la ansiedad corriente y la depresión. Específicamente, el acetato incensol activó una proteína llamada TRPV3, la cual está presente en los cerebros de los mamíferos y también conocida por desempeñar un papel en la percepción del calor en la piel. Cuando los ratones criados sin esta proteína fueron expuestos al acetato de incensol, el compuesto no tuvo efecto en sus cerebros.

 

“ Quizá Marx no estaba tan equivocado cuando llamó a la religión el opio de los pueblos: La morfina viene de las amapolas, cannabinoides de la marihuana, y el LSD de los hongos; Cada uno de estos ha sido usado en una u otra ceremonia religiosa.” Dijo Gerald Weissmann, M.D., Redactor en Jefe del FASEB Journal. “Los estudios de cómo trabajan esas drogas psicoactivas nos han ayudado a comprender la neurobiología moderna. El descubrimiento de cómo el acetato de incensol purificado del incienso trabaja en zonas específicas del cerebro también nos debería ayudar a entender enfermedades del sistema nervioso. ¡Este estudio también provee una explicación biológica a las milenarias prácticas espirituales que han persistido a través del tiempo, la distancia, la cultura, el lenguaje, y la religión — quemar incienso realmente te hace sentir cálido y con un hormigueo en todo el cuerpo!”

Fuente: Federation of American Societies for Experimental Biology

 

« Artículos anteriores